Morir de vivircomo ir golpeando
con el bastón
el empedrado de
una calle inexistente,
como ir caminando
hacia Ginebra
hacia la oscuridad absoluta.
Viviendo en la antesala eterna
de una noche,
con milonga,
con la esquina rosada,
con el Palermo triste y alegre
y con el bien del cielo
en la frente.
Morir de vivir
como sentir caer libros en las manos,
como ahondar
en el silencio
de un nunca jamás,
y saber que nos hemos ido,
diciendo adiós
para siempre...
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